Tú lo sabes mejor que yo, me estoy poniendo vieja:
mis manos tiemblan, mis pasos se han vuelto lentos, mis oídos ya no oyen tan bien, mi piel se ha arrugado y mis cabellos se han teñido de blanco...
La vejez no viene sola, trae consigo años, experiencia y también sabiduría.
El paso de los años también viene acompañado de dolores, malestares y enfermedades.
Ruego a Dios que mi presencia no se vuelva un estorbo o carga para los demás sino agradable compañía.
Petrona Fernández
